El coronavirus (COVID-19) está siendo el gran protagonista de 2020. Ante la gravedad de la situación en la que nos encontramos y la rapidez con la que éste se propaga, siguiendo las recomendaciones indicadas desde Sanidad y el Gobierno, son ya muchas las compañías que han optado por implantar el teletrabajo en sus plantillas para así frenar la propagación del virus y tratar de evitar el contagio entre sus empleados, así como la posibilidad de que estos queden expuestos al mismo por coger medios de transporte públicos para llegar a sus puestos de trabajo.

Esta medida puede pillarnos a muchos a contrapié. Pues, en España, no es una forma de trabajo que tengamos muy integrada (sólo el 4,5% de los españoles trabajaban desde casa). Y si le añadimos que se ha recurrido al teletrabajo como consecuencia de una situación de emergencia, puede que la productividad de los trabajadores se vea en gran medida afectada.

Sin embargo, esto no significa que el teletrabajo no aporte nada o vaya a mermar la actividad de las empresas. Al contrario, gracias a poderlo implantar, muchas de ellas van a poder continuar con su rutina diaria, evitando el impacto directo de las dificultades que se preveían ante la nueva situación laboral.

Como señalaba al principio, la aparición del COVID-19 ha forzado a muchas compañías a poner a su plantilla a teletrabajar (por tener hijos pequeños a quienes les han cerrado el cole, por cuarentena o simplemente, por prevención). Posiblemente, ante la adopción de esta medida de un día para otro, no habrá nada planificado, habrá problemas de coordinación, de medición de resultados, falta de experiencia, etc. Aquí, tu compromiso como trabajador será fundamental. Por eso, desde Galope Bravo, te damos unos consejos para que puedas normalizar la situación.

1 – FUERA EL PIJAMA.

Damos por buena la ropa cómoda o informal, no es necesario que te vistas con traje y corbata para sentarte delante del ordenador. Pero queda totalmente prohibido quedarse en pijama. Necesitas crear un hábito, cambiar el chip. Y ser consciente de que, aunque sigas en casa, estás en horario de trabajo.

2 – DELIMITAR UN LUGAR DE TRABAJO.

Delimitar el espacio de trabajo en casa es fundamental. No trabajes en la misma habitación en la que duermes. Vale, puede que muchos no tengamos un despacho. Pero, ¿Alguna habitación libre? ¿Un hueco en la mesa del comedor donde poder trabajar con el portátil?

Es contraproducente, si se quiere ser productivo, trabajar desde la cama (encima, con pijama) o sentados en el sofá. Por ello, separar el espacio de trabajo del de convivencia será nuestra responsabilidad, a fin de evitar distracciones y centrarnos en nuestra tarea.

Asimismo, no tengas abiertas las redes sociales, excepto aquellas que utilices en el trabajo. Incluso, como aconseja Eva Rimbau (profesora de la UOC), deja el móvil en otra habitación si no lo necesitas para trabajar.

3 – MARCAR UNA RUTINA Y UN HORARIO CONCRETO.

Muchos piensan que teletrabajar consiste en tener todo el día para hacer el trabajo cuando puedas. ¡ERROR! Fija un horario y cúmplelo. No trabajes de más. Pero tampoco de menos, acaba las tareas que tenías marcadas. Y cuando termines, ¡C’est fini! No quieras adelantar.

Igual que harías si estuvieras en la oficina, tómate un break para un café, almorzar algo o lo que sea. Pero no para realizar tareas de casa, sigues en horario laboral. Y si tienes jornada partida, a la hora de comer, tómate tu tiempo. Aunque lo veas complicado, no comas y trabajes a la vez, porque no estarás prestando el 100% de tu atención a lo que estás haciendo.

4 – MANTENER LA COMUNICACIÓN Y SABER ORGANIZARSE.

Un hecho característico del teletrabajo es la confianza. En casa no tenemos a nuestro jefe sentado en la mesa de al lado. Los responsables de supervisar nuestro trabajo somos nosotros mismos. Por ese motivo, será conveniente hacer un plan con las tareas pendientes y fijarse objetivos y plazos de entrega. Y, obviamente, cumplirlos. Para ello, si no la conoces, Trello es una herramienta bastante útil.

Del mismo modo, es de sentido común que, aunque no estés en la oficina, debes comunicarte con tus compañeros si la tarea lo requiere, con la intención de coordinar vuestro trabajo y que este se realice de forma óptima. Y otra herramienta muy útil para facilitar la comunicación entre miembros del equipo es Slack, la cual permite intercambiar todo tipo de archivos de forma eficaz.

5 – DESCANSAR CUANDO TOQUE.

Cuando trabajas desde casa, tienes la sensación de haber de demostrar todavía más tu responsabilidad con la empresa (“la culpa del ausente”). Y si te queda algo pendiente quieres dejarlo acabado, cuando, probablemente, en la oficina lo dejarías para mañana.

Estar todo el día pegado al ordenador no es bueno. Acabas más cansado y vas perdiendo poco a poco la concentración. Sin embargo, cuando el teletrabajo se realiza correctamente permite mejorar la concentración, porque en casa tienes mayor tranquilidad.

Así pues, cuando llevemos tiempo delante de la pantalla, basta con descansar diez minutitos para desconectar un poco. Ya que estar encerrado en casa puede ser agobiante para aquellos que somos culos inquietos. Y, si estás trabajando en algo para lo que no necesitas consultar a nadie, llama a un amigo o familiar para charlar un rato, o te acabarás consumiendo vivo (no vale WhatsApp, que nos conocemos).

En conclusión, lograr un nivel óptimo de productividad en aquellas personas que nunca han realizado teletrabajo puede ser, como es lógico, un desafío complicado. Más aún, si no se ha planificado previamente, pues surge el riesgo de que cada trabajador realice sus tareas cuando le apetezca, porque nadie lo supervisa.

Pero, como adelantaba más arriba, la clave para teletrabajar de forma que la actividad diaria de la empresa no se vea afectada, está en la confianza y el compromiso, por parte de la empresa y también de los empleados.

Y, ante la grave situación que atravesamos actualmente, ¡Cualquier medida preventiva es más que bienvenida!